¿Cómo anunciar hoy la fe a niños, adolescentes, jóvenes y familias cuyas realidades, búsquedas y maneras de relacionarse están en constante transformación? Esta pregunta orientó el simposio realizado el pasado 9 de mayo por la Diaconía para la Esperanza, de la Vicaría de Evangelización, en el marco del segundo trienio del Camino Discipular Misionero: “Tiempo para cultivar la fe” (2026-2028).
En sus palabras de presentación de las memorias, la hermana Magda Liliana Cruz Gómez, responsable de la Diaconía para la Esperanza, destaca que este documento recoge las reflexiones, los diálogos y las principales intuiciones pastorales surgidas en torno a la evangelización de las infancias, las juventudes y las familias. Asimismo, invita a reconocer estas páginas como una oportunidad para seguir discerniendo cómo anunciar el Evangelio en los escenarios donde transcurre la vida de las personas, recordando que cultivar la fe exige salir al encuentro, reconocer las búsquedas de nuestro tiempo, escuchar antes de responder y acompañar con cercanía y esperanza.
¿Qué encontrarás en estas memorias?
El documento recoge la reflexión central de monseñor Ricardo Pulido Aguilar, rector de la Fundación Universitaria Monserrate, director general del Sistema Educativo Arquidiocesano de Bogotá (SEAB) y responsable de la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral de la Vicaría de Evangelización, titulada “Salir al encuentro: choque o posibilidad”. Su aporte invita a reconocer las tensiones y oportunidades que surgen al encontrarse con las diversas realidades familiares y a descubrir en ellas caminos para el anuncio del Evangelio.
Asimismo, presenta los aportes del conversatorio, en el que participaron monseñor Ricardo Pulido Aguilar; la hermana Magda Liliana Cruz Gómez, FMA, el padre Juan Miguel Blandón Ruiz, asesor para Infancia, Adolescencia y Juventud de la Diaconía para la Esperanza; y el padre Johnier de Jesús Montoya Castaño, coordinador del Servicio Arquidiocesano de Evangelización de la Familia (SAEF). Desde sus experiencias y responsabilidades pastorales, los participantes profundizaron en los retos de la evangelización y en la necesidad de acompañar a las familias, las infancias y las juventudes desde la escucha, la cercanía y la apertura.
A partir de estas reflexiones, las memorias reúnen intuiciones y desafíos pastorales que invitan a fortalecer el acompañamiento, renovar las respuestas de la Iglesia y generar espacios donde niños, adolescentes, jóvenes y familias puedan vivir y expresar su fe. De esta manera, el documento no solo conserva los aportes del encuentro, sino que anima a llevarlos a la práctica mediante nuevas búsquedas, conversaciones y acciones en las comunidades y en los distintos escenarios donde la Iglesia está llamada a hacerse presente.

