Jóvenes peregrinos y profetas de esperanza
Peregrinación del arco de la esperanza

En este tercer año del Camino Discipular Misionero los jóvenes de la Arquidiócesis de Bogotá reflexionan sobre el camino recorrido, celebran sus frutos y renuevan su compromiso evangelizador, en consonancia con la celebración jubilar de la esperanza y las orientaciones del Sínodo sobre sinodalidad. En este contexto uno de los momentos de preparación propuestos para vivir el festejo de la esperanza es promover en los jóvenes de nuestra arquidiócesis, el sentido de la peregrinación como un camino de fe, reflexión y compromiso con la esperanza cristiana.
El "arco de la esperanza" será el signo que acompañará a nuestros jóvenes peregrinos que se pone en marcha para encontrarse con Jesús y reconoce que no es solo una etapa en el camino de la fe, sino también un llamado a reconocer a Cristo en lo cotidiano.
El “arco de la esperanza” peregrinará por cada una de las vicarías episcopales territoriales y diferentes espacios eclesiales juveniles a partir del mes de marzo de 2025 (te invitamos a acercarte a tu vicaría territorial para conocer este itinerario), el arco peregrinará durante todo el año jubilar incluyendo una celebración especial de envío a todos los jóvenes que participarán del jubileo en Roma y de la celebración jubilar arquidiocesana el sábado 05 de julio en la Parroquia San Pablo.
¿Qué significa peregrinar?
El jubileo nos invita a ponernos en camino, superando límites y transformándonos interiormente. La peregrinación no solo implica un cambio de lugar, sino una profunda experiencia espiritual que cruza fronteras personales y comunitarias. Desde Abraham, llamado a salir hacia la Tierra Prometida (Gn 12,1) hasta Jesús, que decidió caminar hacia Jerusalén (Lc 9,51) la Biblia nos muestra que cuidar lo creado es parte fundamental de nuestra fe (cf Francisco, carta para el jubileo 2025).
Caminar favorece redescubrir el valor del silencio, el esfuerzo y lo esencial (cf S 5)., convirtiéndose en un símbolo de quienes buscan el sentido de la vida. Es, además, una oportunidad de conversión, cambio de la propia existencia para orientarla hacia la santidad de Dios y a la búsqueda de un mundo mejor.
Querido joven, anímate a participar de esta gran experiencia en el caminar juntos.